Marta
Pérez nace en Río Piedras, Puerto
Rico, en el barrio Caimito, el primero de enero de 1934. Obtiene
grado de Bachiller en Artes en el Colegio Notre Dame de Baltimore,
Maryland, 1955. Profesora de Arte en Caribbean Consolidated Schools,
Mujeres Pintoras de Puerto Rico. Estudia óleo y dibujo con
Larry Gluck, Mission Renaissance, Los Ángeles, California.
La
obra de Marta Pérez puede ser vista como una serie de fantásticos
e inolvidables viajes a los orígenes. Estos viajes mestizos,
sincréticos, feministas, machistas y verdaderamente surrealistas
nos acercan de una manera magistral al reflejo de nuestras propias
caras. Sus composiciones celebratorias siempre, siempre sorprendentes
y originales, controversiales carnales / sufrimientos / vuelos /
comunicaciones.
Para
Marta Pérez, la pintora más original y auténtica
de Puerto Rico, no hay nada más seguro pero todo es divino.
Todo menos las mentira, la maldad y la destrucción de la
milagrosa nave que siendo azul le llamamos Tierra. Sus ojos llenos
de enlazan a las semillas y los recuerdos y los sueños se
acogen al borde de sus labios. Hay que ver más.
Exposiciones
Individuales:
1980 - Galería
Eugenio, Viejo San Juan - One Womas Show
1987 - Arte Marcos,
25 de junio de 1987
1987 - Exhibición
de Arte - Marta Pérez: Una Historia Inventada. Sala principal
de Exhibiciones, Convento de los Dominicos, 24 de septiembre de
1987
1987 - Muestra de
Arte: Convención de Puerto Rico Manufacturers Association
(PRMA) exhibiendo muestra para Fluor Daniel, septiembre 1987
1992 - Arte Sacro
Actual - Gormely Gallery Baltimore Md., College of Notre Dame -
Alma Mater
1994 - Exposición
- "Celebraciones" Galería Botello, noviembre de
1994 - One Woman Show
1999 - Una Historia
Inventada, parte III, Petrus Galeros, 10 de noviembre de 1999.
Debido
al enredo político criollizante, nosotros los artistas debemos
reconceptualizar la cultura (que es obvio que no estamos contentas
con ella). Muchos artistas están desamparados, muertos de
hambre, debido a los burócratas de las artes,críticos
o historiadores, los cuales parecen no poder soltar el martirio
del criollismo esquizoide.
Hay una gran tardanza...
Deseamos una estética cultural de revestimiento como mecanismo
de vigilancia de una cultura popular que a la vez es un acto de
negación que sugiere una automarginación que
nos confunde: el traje nuevo nos lo ponemos al revés de vez
en cuando para disimular la mirada de reducción del
saber lo de "afuera".
Pero a la misma vez somos voluntarios al Turismo hipócrita
y oportunista hacia los "extranjeros".
Esta paranoia clasificada ya abre fisuras y grietas transpolíticas
de un coraje que sentimos de adentro hacia fuera.
Es imposible provocar una utopía del Caribe insular con un
arte de resistencia. El éxodo de artistas hacia el
extranjero así lo indica. La Venganza del Caribe es
un panteón que se desvanece cuando recordamos la brutalización
y crueldad de nuestra Latinoamérica.
La discordancia que nos causa la estatua de la Dame de Elche e Isabel
la Católica (monumentos históricos de San Juan), gran
matadora de Judíos, nos causa gran trastorno psicológico.
Habría que remover el arte "sacro" de las garras
del Cristianismo para liberarlo a algo más humanista y menos
sufrimiento y sangre.
La solución no sería un arte cinematográfico
ni político como horizonte de escaparates exóticos
a la vez de conspiración subterránea de este estado
policial puertorriqueño de estancamiento colonial orgulloso
tal vez de una "pobreza santa" glamorizada por el
cliché romántico y de momoria rota. En esta
domesticidad del arte re-positorio la mujer artista no figura ni
es importante.
Como decía la canción de aquél, el cuento es
muy sencillo, el pájaro emigra y el terrible insecto será
posoteado por un zapato nuevo hasta que llegue el sueño y
nos descalifique de la pesada biografía de una isla
para recordar...
Marta Pérez
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